Nosotr@s
Soy Gustavo. Nací en la ciudad, y en 1998 llegué a la chacra. No había luz, ni agua, ni … Sigo aprendiendo a vivir y producir alimentos en equilibrio con la naturaleza. Intento ir más lento.
La historia siempre ha sido en plural: muchas personas han dejado sus huellas aquí, y un puñado de ellas han sido imprescindibles para hacer la Chacra Oveja Negra de hoy ❤️
El manejo orgánico y el aumento de la biodiversidad han sido criterios sostenidos desde el inicio. La chacra está certificada por el Sistema Participativo de Garantía, de la Red de Agroecología del Uruguay.
Me fascinan los árboles, la naturaleza y el paisaje. He plantado unos 1.500 árboles, de al menos 140 variedades diferentes (la tercera parte nativos). Aquí puedes conocer más sobre los árboles de la chacra.
En 2014 se instaló un monte de 415 nogales pecan. Ocupan unas 5 hectáreas de Oveja Negra, y hoy son la principal actividad productiva de la chacra.
En 2025 se completaron varias instalaciones para comenzar a recibir visitas, paseos didácticos y ofrecer el espacio a quienes quieran celebrar encuentros en el campo, con amigas, amigos y familia.
Y ahí apareció la Chacra Oveja Negra. Que no es un salón de fiestas ni un servicio de catering ni un alquiler de sillas blancas. No. Es un lugar con pasto de verdad, cielo de verdad, ovejas de verdad (creo que había una oveja, o capaz era un perro, no importa). Y sobre todo es un lugar donde trabaja gente que no parece estar trabajando, sino que parece que te invitaron a su casa y quieren que estés cómodo porque te quieren mucho.
Después está la comida, claro. Porque uno puede estar en el paraíso, pero si te sirven un sándwich frío de jamón y queso, se cae toda la ilusión. Pero no. Acá había panes caseros —con gluten, sin gluten, con ganas— acompañados de hummus originales, de esos que probás y pensás "¿por qué no comemos hummus así todos los días de nuestra vida?". Y después llegaron las pizzas, que eran un capítulo aparte. Masa finita, crujiente, sabores inesperados, de esas que no se pueden contar, sólo comer. Y jugos naturales hechos con las frutas de la chacra, tan frescos que por un rato nos olvidamos que existen las gaseosas.
El equipo dejó todo. Todo. Corrieron, sirvieron, armaron, desarmaron, y cada vez que pensábamos “capaz esto es mucho pedir”, ellos ya lo estaban resolviendo antes de que abriéramos la boca. Pero más allá del servicio impecable (que lo fue), lo que más nos llevamos es que había cariño en cada detalle. Amor del bueno. De ese que no se cobra aparte ni figura en el contrato.
La pasamos increíble. Francisco también. Y nos fuimos con la certeza de que, además de fotos que van a sobrevivirle a los celulares, nos llevamos un recuerdo que vamos a cuidar porque fue real.
La Chacra Oveja Negra es un hogar. Y durante ese día, fue el nuestro.
Al llegar, nos encontramos con varios caminos, llenos de grandes arboles, ideales para quemar calorías y disfrutar de un ambiente 100% natural.
Cada vez que avanzavamos encontramos lugares que se adaptan a todos los miembros de la familia, desde los niños hasta los abuelos.
Desde pequeños tajamares, una basta extension sembrada con arboles de nueces Pecan, un grupo hermoso de ovejas, caballos y hasta un paseo en tractor disfrutamos!
Y como llegue a este lugar? Pues muy fácil, me encontraba abrumado en la ciudad, y pensée… ¿Qué tal un paseo por el campo? Sí, por favor.
Acércate a la naturaleza y hazle ese regalo a tu cuerpo y mente.
¡Visita su web y descubre todo lo que tienen para ofrecer en la Chacra oveja negra!
